viernes, 17 de septiembre de 2010

El Bicentenario entre lo Ridículo, lo Impactante, lo Insultante y lo Surrealista

Alternando entre lo ridículo, lo impactante, lo insultante y lo surrealista se nos fue la tan esperada celebración por el bicentenario de la independencia mexicana así como unos 2 700 millones de pesos (Carlos Loret de Mola, El Universal 15 de septiembre de 2010) que se dice, costó la fiestecilla.

Lo ridículo desfiló sobre reforma. En la celebración de los 200 años el sonido de algunos contingentes se componía de un par de bafles de mediana potencia montados en triciclos como los que se usan para repartir los garrafones de agua en las colonias, otros, ni a eso llegaban. Desfilaron carritos de raspados, de camotes, bicicletas de pan, los de la basura y hasta un grupo de mucamas de hotel en uniforme y con coreografía incluida. Marcharon como diez “indígenas” vestidos tal y como se ven en los grabados hechos por europeos que los imaginaban bárbaros y nunca habían visto América. Un pequeño grupo de conquistadores a caballo desfiló entre nutridos contingentes alusivos a La Revolución. La representación de Europa, después la de África y luego ¡la de Xochimilco! seguida por más africanos. Trailers alegóricos con letreros luminosos gigantes que festejaban a la música de MAMBO, BOLERO, CHA CHA CHA, de los que salía la misma horrible canción que nada tenía que ver con el género que pregonaban. Mariachis y marimba que pasaron tocando sin oírse porque no llevaban audio. Un desfile desordenado que no fue temático, ni cronológico ni regional, ni nada.

Lo impactante también pasó por allí. Marionetas gigantes de revolucionarios extraordinariamente bien manejadas. Un Quetzalcoatl inflable que aunque parecía dragón chino, dejaba boquiabierto. Una estructura colosal que pasó en pedazos para ser armada a mitad del zócalo un par de horas después (el puro brazo ocupaba en su totalidad la plataforma de un trailer). Alebrijes luminosos. Carros alegóricos dignos de quedarse en algún museo. La escenificación de la pesca, el traslado a carrera y la entrega del pescado fresco a Moctezuma. Más allá del desfile, impactante la cantidad de equipo de sonido y video que se acumulaba en cada esquina desde el Zócalo hasta el Ángel de la Independencia. La pirotecnia y el espectáculo de luces traído desde Australia que iluminó Palacio Nacional. Imponente el armado de una estatua de 20 metros en menos de 5 minutos a mitad de un zócalo lleno de gente.

Insultante, pero muy simbólico del gobierno encargado del festejo, que a mitad de la plaza más importante del país, se haya levantado un coloso de 20 metros del tal Benjamín Argumedo, conocido traidor del movimiento revolucionario y chaquetero huertista que combatió contra Villa, Zapata, Madero, Carranza y hasta contra Álvaro Obregón, es decir, contra casi todos los íconos oficiales de La Revolución Mexicana (se les decía chaqueteros a los que se cambiaban de bando, puesto que al hacerlo, cambiaban la chaqueta del uniforme) . Ah sí, y presenciar un festejo de 2 700 millones de pesos que quedó muy lejos de valerlos.

Surrealista ese desfile de todo y nada a la vez y un grito presidencial exprés, sin pompa ni diplomacia que de una vez por todas y lo más rápido que pudo, despachó los festejos por los 200 años de La Independencia y cien de La Revolución juntos como si fueran la misma cosa. Surrealista que en el festejo calderonista tocaran los Tigres del Norte quienes con su particular actitud de “que la agarre quien le entienda”, no dejaron de cantar temas donde avientan la piedra de lo que es vox populi: la relación presidencial con el Cártel de Sinaloa. No fue casualidad que abrieran con La Granja
(Hoy tenemos día con día
mucha inseguridad

porque se soltó la perra

todo lo vino a regar

entre todos los granjeros

la tenemos que amarrar)
,
después por ahí se aventaran Pacas de a Kilo
(Los pinos me dan la sombra
mi rancho pacas de a kilo
soy mediano de estatura

amigo de los amigos

perdonen que no acostumbro

decirles mis apellidos)

y hasta El Circo
(El circo que había en el golfo
fue el primero que cayó

y los circos de Chihuahua

fue Carlos quien los cerró

quedando el de Sinaloa

y al frente su domador)
.

Así se nos fue El Bicentenario de La Independencia y ahora a ver si no dan por despachado el festejo revolucionario. Por cierto y para todos aquellos puristas de las palabras que se dice, pronunció el cura Hidalgo, Calderón nos dejó con las ganas de verlo y oírlo decir “¡Muera el mal gobierno!”.

miércoles, 11 de marzo de 2009

2 Colmos 2

Los colmos de la semana.


Santa Isadora, Bendice esta Lavadora

Perdónalos señor porque no saben lo que hacen… ni lo que dicen y mucho menos lo que publican.

Con motivo del día internacional de la mujer, salió publicado en el semanario vaticano L’Osservatore Romano, un artículo titulado “La Lavadora y la Liberación de la Mujer. Pon el detergente, cierra la tapa y relájate”(sic)

Esta nota, que aparece publicada en la edición impresa del semanario, ya le ha dado la vuelta al mundo por su increíble contenido y ha sido difundida por la agencia Reuters, aunque, al día de hoy, no aparece en la versión digital de dicha publicación. No sabemos si por un acto de dignidad y respeto o simplemente como parte de las restricciones que tiene el portal para los no suscriptores.

Este texto, no sólo pone a la lavadora entre los más grandes logros para la liberación femenina situándola al nivel de la píldora anticonceptiva y el derecho a trabajar, sino que en un comparativo, pone a la máquina como vencedora.

El artículo, en su traducción dice, refiriéndose al mayor de los avances en materia de derechos humanos para la mujer: “El debate está caldeado. Algunos dicen que la píldora, algunos que el derecho al aborto y algunos que el derecho a trabajar fuera de casa. Otros, sin embargo, osan ir más allá: la lavadora”

Aplausos. Simplemente aplausos para la osadía de los editores de L’Osservatore Romano. que afirman, con este tipo de opiniones, al trabajo doméstico como propio del sexo femenino, en pro de perpetuar la tradición de sometimiento ante la familia.

La última frase del texto, es contundente: “Gracias a la máquina de lavar, las mujeres se convirtieron en ’supermujeres’ del hogar: sonrientes, maquilladas y radiantes entre los electrodomésticos de su casa”.

Y aunque usted no lo crea, el colmo de este asunto, no radica sólo en las ideas difundidas por el artículo, sino en el hecho de que quien lo escribió, fue una mujer, periodista, de nombre Giulia Galeotti.

Por lo menos ahora sabemos, que los que planean las campañas en donde edecanes regalan muestras de detergente y suavizante sólo a mujeres y los que hacen los anuncios de Elektra, donde aparece un marido diciendo que ha liberado a su mujer (sic) porque ya le regaló una lavadora, no son sólo penosos ejemplares endémicos.


***


Base por Bola

Suena un tanto a burla, que en plena debacle económica y habiendo tantos personajes ilustres vivos y en mejor forma física y moral, haya sido precisamente el secretario de economía, Agustín Carstens, el pitcher designado para lanzar la primera bola en la inauguración del Clásico Mundial de Béisbol en la Ciudad de México.

Pero bueno, bien dice el dicho que extraños son los caminos del señor y más extraños deben ser los caminos de la alta socialité mediática que tomó esa decisión. Lo que no se acaba de entender, es si la designación de Carstens para subir al centro del diamante, respondió a un acto de barberismo por parte de los organizadores o a una cruel y maquiavélica venganza, porque exponerlo a la muchedumbre, justo en el peor momento de la economía nacional en muchos años, fue tanto como echarlo al circo romano.

Apenas salió del dogout, la muchedumbre abucheó, silbó y vociferó improperios al por mayor contra el voluminoso secretario de Hacienda. Aún así y con toda la serenidad del mundo, subió al montículo y lanzó la primera pichada. Su lanzamiento fue bastante malo y por unos segundos, la silbatina se volvió carcajada para volver a retomarse como un alud de mentadas de madre.

Dentro de lo malo que esto pudiera parecer, hay un dato que le pone aún más dramatismo al suceso. Carstens, como todo el gabinete actual, dependen y son reflejo de la actual administración panista y es bien sabido, que el panismo siempre ha encontrado su respaldo en los estratos medio alto y alto de la sociedad, mismos que, dado el deporte y el precio de los boletos, eran los que llenaban mayoritariamente las tribunas del Foro Sol.

Sin embargo, el mayor de los absurdos referentes a este suceso, no tuvo lugar en el Foro Sol, sino en la sede nacional del PAN, donde su presidente, Germán Martínez, aseguró con toda seriedad y despreocupación (rayando en el cinismo), que la gente abucheó a Carstens, no por su forma de manejar la Hacienda nacional, sino “porque no sabe pichar” (sic).